La falsificación es una amenaza global que afecta prácticamente a todos los sectores, desde el farmacéutico y el electrónico hasta el cosmético, los artículos de lujo y los componentes de automoción. Los productos falsificados no solo perjudican a los consumidores, sino que también causan graves daños a las marcas legítimas en términos de ingresos, reputación y confianza de los clientes. Entonces, ¿cómo pueden las empresas luchar eficazmente contra este problema?
¿Cuál es la mejor solución contra la falsificación del mundo?
Aunque existen muchas tecnologías contra la falsificación, las etiquetas de seguridad siguen siendo la solución más eficaz y versátil. He aquí el motivo:
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Fácil de verificar: las etiquetas de seguridad pueden ser inspeccionadas visualmente por los consumidores, los minoristas y los funcionarios de aduanas sin necesidad de equipos especiales.
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Difícil de replicar: los diseños avanzados de etiquetas utilizan características evidentes, ocultas y forenses que son extremadamente difíciles de falsificar.
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Personalizable: Las etiquetas se pueden adaptar para que coincidan con la identidad de marca y las necesidades específicas de seguridad de los diferentes productos.
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Escalables y rentables: las etiquetas de seguridad se pueden producir en masa y aplicar de manera eficiente, lo que las hace adecuadas incluso para industrias de gran volumen.
Al combinar elementos físicos y digitales, como sellos de seguridad, hologramas, microtexto o códigos de autenticación, las etiquetas de seguridad proporcionan tanto un elemento disuasorio como un medio de verificación, lo que permite a los consumidores identificar los productos auténticos de un solo vistazo.
El impacto de los productos falsificados en las marcas
Los productos falsificados le cuestan a la economía mundial más de 500 000 millones de dólares al año. Para los propietarios de marcas, las consecuencias van mucho más allá de la pérdida de ventas:
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Daño a la reputación: cuando los clientes compran productos falsificados sin saberlo, cualquier experiencia negativa repercute negativamente en la marca, no en el falsificador.
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Riesgos legales y normativos: en sectores como el farmacéutico, el cosmético o el alimentario, los productos falsificados pueden suponer un riesgo para la seguridad, lo que puede dar lugar a demandas judiciales o retiradas de productos.
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Pérdida de la confianza de los clientes: una vez que los consumidores pierden la fe en la autenticidad de sus productos, es difícil —y costoso— recuperar esa confianza.
La falsificación no es solo un problema financiero, sino también una cuestión de protección de la marca. Por eso, las empresas líderes de todo el mundo están recurriendo a las etiquetas de seguridad como una línea de defensa proactiva y fiable.
Detenga las falsificaciones antes de que lleguen a sus clientes
La prevención de la falsificación comienza por garantizar la autenticidad verificable de sus productos. Las etiquetas de seguridad son la solución más fiable y probada para proteger su marca, tranquilizar a sus clientes y adelantarse a los falsificadores.
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